Las Columnas de Hércules (adversidad)

Publicado el 4 de enero de 2024, 11:58

La unión del mar Mediterráneo y el océano Atlántico, la separación natural del continente europeo y africano, está marcada por una leyenda, la de Las Columnas de Hércules, una historia con origen en la mitología griega que ha llegado hasta nuestros tiempos para contar cómo se creó el Estrecho de Gibraltar en manos de Hércules, el hijo semidiós de Zeus.


Cuenta la leyenda que Hércules nació de una relación entre Alcmena (una mujer mortal) y el dios Zeus, de quien heredó poderes sobrenaturales, entre los que destacaba su fortaleza sobrehumana. Apenas era un bebé cuando la diosa Hera –legítima esposa de Zeus– en un arranque de celos intentó matarlo poniendo dos serpientes en su cuna, las cuales fueron sometidas por el héroe recién nacido.


Años más tarde, el encarnizado odio de Hera volvió a manifestarse; esta vez le dio a beber una pócima que le enloqueció a tal punto que, confundiendo a su propia esposa y a sus hijos con enemigos, les mató. Después de aquella atrocidad y consumido por la culpa de sus actos, acudió al oráculo de Delfos y este le ordenó ponerse al servicio de su primo, el rey Euristeo, y cumplir todos sus encargos para pagar por su crimen. Sabiendo de la trayectoria de Hércules llevando a cabo las tareas más imposibles, Euristeo influenciado por su gran envidia por Hércules, intentó eliminarlo al encomendarle realizar doce trabajos aparentemente imposibles de cumplir. Mandó a Hércules a unas misiones que pondrían a prueba al mismísimo hijo de Zeus.


Entre las misiones, cada vez en territorios más alejados, se encontraban conseguir la piel del león de Nemea, matar a la hidra de múltiples cabezas de Lerna, capturar a la Cierva de Cerinea, a los Pájaros de Estínfalo, al jabalí de Erimanto, al toro de Creta, a las yeguas de Diomedes y a los toros rojos de Gerión, hacerse con el cinturón de Hipólita, robar las manzanas del Jardín de Hespérides y capturar a Cerbero, guardián de la puerta del Hades (el Inframundo griego). Una tras otra fueron cumplidas todas estas gestas y Hércules salió victorioso de cada una de ellas.

 

No fue hasta el décimo encargo cuando se acercó a lo que ahora conocemos como el Estrecho de Gibraltar. En la isla de Eritea se encontraban los rebaños de Gerión, un enorme individuo de seis manos y con tres cuerpos que parecía inquebrantable hasta la llegada de Hércules. Para acceder hasta la isla no lo tuvo nada fácil, el semidiós se encontró con el paso cerrado por una montaña desde el Mediterráneo hasta el Atlántico, por lo que la partió por la mitad, originando así lo que sería la separación de África y Europa. De esta forma, con la ruptura de la montaña, también se originan el monte Calpe (Gibraltar) y el monte Abyla (algunas teorías afirman que es Yebel Musa). Una vez en Eritea, capturó a los animales y colocó las dos columnas (las dos montañas) a modo de monumento, las conocidas en la actualidad como Las Columnas de Hércules, los pilares que sustentan el Estrecho.


Otra historia cuenta que las columnas fueron levantadas por Hércules para avisar de que en esos dos puntos montañosos acababa el mundo, el mar y comenzaba el caos. Por todo ello, en Gibraltar, en la parte Sur de la ciudad, está ubicado un monumento en el que quedan reflejadas las dos columnas que sostienen en un círculo el mundo conocido hasta entonces, el que está bañado por el Mediterráneo.

 

Si una disciplina ética ha caracterizado al estoicismo esta es, sin duda, la de combatir la adversidad. Así, a día de hoy podemos afirmar que no ha existido una escuela filosófica que dotara de mayor importancia en sus obras al vencimiento de la adversidad. Tropezarás con muchos obstáculos en la vida, merecidos e inmerecidos. Y una y otra vez descubrirás que lo importante no es qué son esos obstáculos, sino cómo los ves, cómo reaccionas a ellos y que mantengas la calma. Aprenderás que esta reacción determinará que tengas éxito o no en superar esos escollos, e incluso en prosperar gracias a ellos. Los problemas son parte de la vida, y cuando resuelvas unos aparecerán otros. El objetivo de la vida no es eliminar todos nuestros problemas, sino actuar correctamente y mantener la paz mental a pesar de su existencia. El cómo los afrontes determinará si tu vida transcurre por un sendero de luz o de oscuridad.


Las apariencias engañan. Podemos aprender a percibir las cosas de otra manera, a traspasar las ilusiones que otros creen o temen. Podemos dejar de ver como “problemas” las dificultades que están frente a nosotros. Cuando enfrentamos un obstáculo que parece insuperable debemos tratar de ser objetivos, ver el lado positivo en cada situación, controlar nuestras emociones, poner las cosas en perspectiva, volver al presente y concentrarnos en lo que podemos controlar. Así es como podrás ver una oportunidad en un obstáculo. Pero esto no ocurre solo. Es un proceso, resultado de la autodisciplina y la lógica.

 

Los obstáculos y las adversidades de la vida son algo bueno. Sobre todo si podemos aceptarlas y permitir que nos dirijan. Nos empujan a lugares y desarrollan habilidades que de otro modo jamás habríamos perseguido. Los antiguos usaban frecuentemente la palabra “destino”. Lo que acontecía se consideraba “voluntad de los dioses”. La vida es un juego, lo que significa que debes jugar independientemente donde caigan los dados, las fichas o las cartas.

 

Hércules fue el héroe mitológico más admirado por los filósofos estoicos, pues su vida encarna la creencia de que es más gratificante enfrentar las dificultades de manera voluntaria y cultivar la fortaleza del carácter que tomar la opción fácil y abrazar una vida llena tan solo de comodidades y placeres. Para ellos el relato de Hércules simboliza el reto épico de decidir quién queremos ser realmente en la vida.

 

¿Qué habría sido de Hércules de no haber existido monstruos como el León de Nemea, la Hidra, la Cierva de Afrodita, el Jabalí de Erimanto y todos los hombres injustos y bestiales que enfrentó? Pues de haberse sentado en casa envuelto en mantas para dormir, viviendo con lujo y facilidad, no habría Hércules en absoluto.

 

Al igual que Hércules limpió la Tierra de monstruos sin quejarse, uno debe proponerse conquistarse a sí mismo mediante la eliminación de los deseos y el control de las emociones e impulsos que ocupan su mente y su corazón. Debemos persistir y resistir. Persistir con Sabiduría y Justicia. Resistir con Coraje y Templanza. Estos valores son la clave de una vida de honor, de gloria, de excelencia en todos los sentidos.

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