El mito de Procusto (deseos)

Publicado el 30 de agosto de 2023, 10:56

Al Sur de Grecia, en la región costera de Ática, se encontraba uno de los lugares de descanso más peligrosos que el viajero podía encontrarse a lo largo de su travesía, la posada de Procusto. Este peligroso posadero, de apariencia amable y risueña, esperaba al viajero al borde del camino más cercano a su posada y así poder ofrecerle bebida, comida y un lecho en el que descansar, irresistible oferta que el agotado peregrino ni podía ni quería rechazar.

 

Sin embargo, en el interior de aquella posada una trampa aguardaba. Tras llenar el vientre de comida y bebida y una vez que el sueño comenzaba a hacer gala, Procusto conducía al huésped a su habitación. Le conducía a una cama mágica cuyo poder era el de cambiar de tamaño para nunca coincidir con el de la persona que fuera a utilizarla. Una vez que se tumbaba en ella, si la persona era más alta que la cama, Procusto la ataba y la mutilaba, cortando las partes que sobresalían hasta que encajara perfectamente en ella. Y si la persona era más bajita y le sobraba espacio, Procusto la estiraba violentamente dislocando sus miembros hasta que estos alcanzaran la longitud necesaria.

 

Estas torturas perduraron hasta que un día, el viajero que se encontraría Procusto al borde del camino sería el valerosos héroe griego Teseo, quien se encontraba de camino hacia Atenas con el objetivo de liberar la región de malhechores y bandidos. Como siempre, haciendo muestra de su habitual amabilidad y hospitalidad, invitaría a este nuevo viajero a descansar en su posada. Sin embargo, en esta ocasión no le sería tan fácil. Tras el habitual almuerzo y una vez en la habitación, Teseo despistó a Procusto, le tiró en la cama, le ató y después le pagó con el mismo trato que habían recibido todos los viajeros que allí se habían tumbado antes que él. Y de esta forma, Teseo finalizaba el último de sus trabajos para liberar del mal a los habitantes de Ática.

 

El mito es simplemente una alegoría filosófica a nuestro propio pensamiento y manera de ser como personas. Cuando el ser humano llega al límite de sus conocimientos, sea de manera individual o en su relación con los demás, busca resolver siempre la confrontación a sus problemas haciendo un traje a la medida con ideas, vocabulario, acciones y pensamiento, de manera independiente a la lógica cierta de la realidad, es decir, alteramos el traje de la vida para que quede a la perfección de nuestra propia conveniencia. Así como Procusto ajustaba a los viajeros al tamaño de su lecho, hay quienes pretenden que los demás vean el mundo de la misma manera que ellos. Quienes desean someter a los demás a su lecho no reconocen las ideas de los demás, sino que las invalidan.

 

El problema surge cuando algunas personas temen escuchar otras voces, pues, esta actitud es enemiga de los cambios y la innovación. Cuando somos flexibles podemos entender que el mundo es ancho y la forma en la que la realidad se concibe no siempre es igual para todos, y no pasa nada malo con ello. La necesidad de querer controlarlo todo en realidad esconde un miedo ante la naturalidad de la vida y esto solo trae consigo más sufrimiento. En cambio, ser flexibles nos permite ser empáticos, es decir, tener la capacidad de comprender a los demás, adaptarnos a los cambios con menos dolor, saber enfrentar nuevas situaciones y responder de la manera más adecuada, entre otras ventajas.

 

Como nos recordaban los filósofos estoicos, querer y desear que las cosas ocurran como nosotros queremos es una de las principales causas de infelicidad. No pretendas que los demás piensen como tú quieres, que hablen como tú quieres o se comporten como tú quieres, pues como los demás piensan, perciben el mundo, hablan o se comportan no depende de nosotros. Y como nos enseñaban estos sabios, poner el foco en las cosas que no dependen de nosotros solo desembocará en ansiedad, malestar y pérdida de tiempo y energía por nuestra parte. Seamos compresivos, tolerantes, pacientes y recuerda que la mejor manera de enseñar es ser un buen ejemplo. De esta manera el curso de tu vida será tranquilo y feliz.

 

 

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