¿Tiempo vivo o tiempo muerto?

Publicado el 25 de enero de 2024, 16:12

Según el autor Robert Greene existen dos clases de tiempo en nuestra vida: el tiempo muerto, durante el cual la gente adopta una actitud pasiva y se sienta a esperar, y el tiempo vivo, durante el cual la gente está aprendiendo y actuando, utilizando cada segundo. Cada momento de fracaso, cada obstáculo o adversidad, cada situación que no hayamos elegido deliberadamente o que no controlemos, presenta esta misma disyuntiva: tiempo vivo frente a tiempo muerto. ¿Cuál elegirás? Como ya sabes y como ya he mencionado en más de una ocasión en este blog, los obstáculos son parte de la vida. Hay poca gente que entiende lo común que es esto en la historia y la cantidad de figuras que ante situaciones aparentemente terribles (prisión, exilio, depresiones económicas…) han podido transformar esas circunstancias en combustible para su grandeza, a través de su actitud y su enfoque.

 

Victor Frankl refinó sus teorías psicológicas sobre el significado y el sufrimiento durante su terrible paso por los campos de concentración nazis. Epicteto, uno de los mayores representantes del estoicismo, fue esclavo desde su nacimiento y una vez conseguida su liberación dedicaría el resto de sus días a enseñar el estoicismo. Y sería esa misma filosofía de vida la responsable de que sus amos le acabaran nombrando tutor de sus hijos y finamente concediéndole la libertad. El destino puso a prueba a nuestro querido emperador Marco Aurelio durante todos los años de su vida. Se enfrentaría a una inundación histórica, a una invasión bárbara y a una devastadora plaga que aniquiló a millones de personas, un amigo cercano lo traicionaría e intentaría matarlo. Marco Aurelio se enfrentó con firmeza a una situación grave tras otra, negándose no sólo a comprometer sus principios, sino insistiendo en hacer alarde de ellos ante todos. Cualquier persona podría lamentar esta serie de tragedias, pero Marco no. Que le ocurrieran estas cosas no era malo, era una oportunidad. Toda adversidad, toda dificultad era una oportunidad para demostrar su valía, para demostrar que realmente había aprendido, que no solo creía en la filosofía y en las virtudes que esta enseñaba, sino que las practicaba.

 

¿Qué habrías hecho tú en esas situaciones? Lo normal sería enfurecerse en ese momento, sentirse agraviado, caer en una depresión o sentirse abrumado. Cuando una persona tiene que sufrir una injusticia o es víctima de los caprichos del destino, la reacción estándar es gritar, pelear, oponer resistencia. Tú también conoces la sensación: “No quiero esto, quiero que todo funcione a mi manera.” Eso muestra una visión miope. Tampoco tenemos que sufrir las circunstancias tan graves por las que pasaron Epicteto, Marco Aurelio o Victor Frankl, entre muchos otros. En una situación tan común como una lesión o estar desempleado, la mayoría pasa el tiempo esperando a recuperarse sin hacer nada más, o sentados en el sofá a la espera de una llamada. Pasan ese tiempo que se les ha regalado en tiempo muerto, en lugar de aprovecharlo y convertirlo en tiempo vivo.

 

Piensa en todo lo que has estado posponiendo. Asuntos que decidiste dejar de lado. Problemas sistemáticos que creías demasiado agobiantes para ser abordados. El tiempo muerto revive cuando lo usamos como oportunidad para hacer lo que durante tanto tiempo quisimos hacer. Como suele decirse, este momento no es tu vida, pero es un momento de tu vida. ¿Cómo puedes usarlo? ¿Elegirás volverte mejor o por el contrario irás en la dirección equivocada? Ir en la dirección equivocada es lo que muchos de nosotros hacemos cuando fallamos o cuando estamos en problemas. Al carecer de la capacidad de examinarnos a nosotros mismos, reinvertimos la energía exactamente en los modelos de conducta que causaron originalmente los problemas.

 

Esto se manifiesta de muchas formas. En ensoñaciones sobe el futuro, cuando nos refugiamos en las distracciones, cuando nos negamos a considerar que nuestras decisiones son reflejo de nuestro carácter. Básicamente preferimos hacer cualquier otra cosa. Pero ¿qué pasaría si dijéramos: Esta es una oportunidad para mí. Voy a utilizarla para mis propósitos. No dejaré que esto se convierta en tiempo muerto? No se en que situación te encuentras ahora mismo, cada uno tenemos nuestra propia historia particular. Tal vez esa situación haya sido totalmente obra tuya, o tal vez sea mala suerte, pero en la vida todos tenemos un poco de tiempo muerto. Esto está fuera de nuestro control. Su uso, por otro lado, simplemente es cosa nuestra. Hay que utilizar lo que tenemos delante, no permitir que la terquedad y la ignorancia empeoren una mala situación. Séneca nos deleitaba con la siguiente cita:

"Unos momentos nos son arrebatados, otros desaparecen y otros los dejamos marchar.

Sin embargo, la más vergonzosa pérdida del tiempo es la que es producto de nuestra negligencia.

Solamente tienes que pararte a pensar y te darás cuenta de que la mayor parte de la vida transcurre haciendo mal las cosas, gran parte no haciendo nada y la vida entera haciendo otra cosa diferente a lo que debemos hacer.

¿A quién me presentarás que conceda algún valor al tiempo? ¿Que aprecie un día? ¿Que comprenda que se muere cada día?

Deja de engañarte y sé consciente de que la vida se te agota a cada momento.

Querido amigo, ¡abarca y valora todas las horas!

De este modo te preocuparás menos del pasado y te entregarás de lleno al presente.

Nada nos pertenece. Tan solo el tiempo es nuestro".

 

Debemos gestionar nuestro tiempo, gestionar nuestras prioridades, poner un poquito de orden en todo lo que nos gustaría y todo lo que tenemos que hacer en nuestro día a día. Y sobre todo, lo más importante, y aquí es donde entra la filosofía estoica, no tanto en analizar el tiempo, sino principalmente en cada vez ser mejores, en autogobernarnos, en autodominarnos a nosotros mismos, pues como decía Marco Aurelio: “La persona más poderosa es la que se gobierna a sí misma.” De este modo cada vez seremos más capaces de gestionar nuestro día a día, nuestras semanas, nuestros meses, nuestros años, nuestra vida, y todo ello se manifestará con un mayor autodominio sobre nosotros mismos y, lo verdaderamente importante, estaremos avanzando por el camino correcto.

 

Gracias a esta filosofía podrás afrontar los obstáculos de la vida como nos invitaban los estoicos: con virtud, con calma, siendo capaces de no perder el control y tomar la decisión más astuta, más sabia, más moderada, más valiente y, en definitiva, más justa. Ese autodominio, ese autocontrol, no nos va a dar otra cosa que felicidad y paz. Cuanto más nos autodominemos menos cosas nos van a robar esa calma, menos cosas nos van a perturbar, tendremos menos tiempo muerto y más tiempo vivo.

 

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Comentarios

Irinasob
hace 2 meses

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